Malena Ballena


Malena odia ir a la piscina porque cuando se tira de cabeza, salpica y todos se burlan: “Malena, ballena”.


Se siente pesada pero su profesor le comenta que ella solo es, lo que piensa que es porque en realidad es mucho más, puede ser mucho más. “¿O acaso crees tú que el pájaro o el pez piensan que son pesados? ”A partir de esa conversación, su vida cambia, y lo hace a través del pensamiento:
  • La ducha fría, es ahora tropical porque ella lo piensa.
  • Ante el hombre que la incomodaba, piensa que es un gigante y el hombre se aleja.
  • Para saltar,  piensa que es un canguro.
  • Para no tener miedo de la vacuna, piensa que es una estatua.

Y llega el miércoles, su día de piscina, pero en una semana, Malena ya no es la misma.


Porque ahora piensa que, en el agua, es ligera como una sardina o un tiburón, y cuando se tira de cabeza piensa que es un cohete y entonces no salpica.
Y se atreve a pensar incluso que es una superballena, porque en el fondo, ya no le importa lo que piensan los demás; lo realmente importante es lo que piensa ella.


Una historia de superación: porque podemos ser otros, porque podemos ser nuestra mejor versión con el pensamiento, porque a través del pensamiento, cambiamos nuestras emociones y por extensión nuestras acciones.



Un álbum con el que poder trabajar la autoestima de pequeños y mayores. Y también, el poder del pensamiento.

Malena Ballena
Davide Cali / Sonja Bougaeva
Traducción: Gabriel López Guix
Libros del Zorro Rojo, 2010

Tapa dura. Medidas 23 x 28cm
32 páginas.
ISBN: 9788492412594
Edad recomendada: 6-9 años, 9-12 años, +12 años.

Ideas de actividades: (ver las actividades comunes)

Actividad para practicar con los niños (e incluso mayores) para ahuyentar miedos a través del pensamiento, tal y como lo hacía Malena (También se puede hacer con dibujos).
  • Buscar un momento de tranquilidad.
  • Pedirles que visualicen un lienzo en blanco y que dibujen su mayor miedo. (un perro, la oscuridad, un monstruo, lo que sea).
  • Luego pedirles que en un segundo lienzo y dibujen algo que les hace muy felices (una escena, un objeto, una persona) o algo con lo que sueñan.
  • Cuando tengan los dos dibujos preparados, decirles que los vamos a modificar porque esos lienzos son  pantallas que cada uno puede modificar.
  • Al lienzo bonito pedirles que le pongan brillos y mucha luz, y que lo agranden.  
  • Al lienzo del miedo pedirles que lo pongan borroso tan borroso que casi ni puedan ver su miedo. Y luego pedirles que lo vayan reduciendo de tamaño hasta dejarlo enano, ridículo, sin fuerza.
  • Cuando tengan los dos lienzos preparados y en mente, pedirles que enfoquen el miedo pequeño y borroso y que digan ZAS al mismo tiempo que le plantan encima el lienzo con luz brillante y gigante.


Virginia Gil Rodríguez