La niña que hablaba con los árboles


“Si te pierdes por el bosque
permanece bien atento
bajo el murmullo del viento
un árbol dice tu nombre.”

Así comienza este maravilloso álbum ilustrado, el primero que publica el cantante Ismael Serrano que, si bien ya publicó en 2015 un poemario, es la primera vez que se dirige al público infantil. El libro comienza con estas cuatro líneas, casi versos, son como un poema que nos va indicando el tono que tendrá el resto del álbum. Además, el motivo se repite al final del libro con los mismos cuatro versos y la misma ilustración, pero en la página opuesta. Actúa como comienzo y cierre del libro dotándolo de estructura externa cerrada.




Después de esta apertura poética la historia se centra en una pequeña niña, casi un bebé, que establece una relación y una comunicación muy potentes con los árboles de su entorno, el autor se basa en una experiencia personal tal y como declaró en la presentación del libro:

“Era una cosa que tenía en mente, es un cuento que le escribí a mi hija hace tiempo. Cuando era más pequeña recuerdo que cuando lloraba la sacaba al jardín y quedaba fascinada con los árboles, y parecía que establecía un diálogo con ellos. Pensé que en el futuro, cuando creciera le hablaría de eso. De alguna manera cuando somos pequeños conocemos idiomas que finalmente con la edad olvidamos”. (Fuente)

Lila (la protagonista lleva el nombre de la propia hija del autor) habla a los árboles “en su idioma”, y los árboles le cuentan y le enseñan algunas de sus características y de sus historias personales (la acacia, la más anciana, que tiene una abuela en África; el manzano, que fue testigo del descubrimiento de la gravedad de Newton; el sauce llorón; el olmo joven…) Todos saludan, hablan o cuentan historias a la pequeña, que muestra una gran sensibilidad hacia ese entorno natural (se dice que “escucha la tonada de los árboles poetas”, “charla a su manera”, “borra con su risa de los árboles la pena” y “cura las ramas heridas”…). La historia avanza a través de diálogos y anécdotas mientras cae la tarde. Al final llega la despedida y la promesa de volver otro día, la niña y los árboles se quieren y se necesitan. Ya en su casa, otra voz de madera, esta vez la de su cuna, mece el sueño de Lila.




Como vemos todo el libro está inundado de lenguaje poético, de metáforas y figuras retóricas, es, sin duda, el punto fuerte de este álbum, su carácter poético, la sonoridad y el tono tan íntimo del texto y a la vez con ese punto infantil y de ternura.



Las ilustraciones están perfectamente ensambladas con el texto,  la ilustradora ha captado a la perfección la esencia poética mostrando unos dibujos suaves y delicados, con los trazos poco definidos, dando sensación de movimiento, de suavidad.

En las primeras ilustraciones del libro vemos a la pequeña protagonista muy integrada en la Naturaleza, con una actitud de felicidad, de sosiego y hasta de diversión, son imágenes también con una fuerte carga poética en la que la niña “cabalga” en una rosa o acaricia y juega con unas ramas. 




Una ilustración muy curiosa es la del manzano, que nos hace recordar el cuadro surrealista de René Magritte titulado El hijo del hombre (1964)



La similitud entre ambas es evidente, e investigando un poco sobre esta obra encontramos que el pintor surrealista la realizó a partir de un pensamiento, una idea que él mismo expresó en una ocasión: “Todo lo que estamos viendo esconde otra cosa, nosotros siempre queremos ver lo que está escondido […] pero es imposible. Los humanos esconden sus secretos demasiado bien”. Parece que la ilustradora ha querido hacer un guiño a la idea de Magritte que también es la del libro: hay cosas que aunque queramos ver, escuchar o entender, no podemos, porque hemos perdido esa capacidad que los niños aún conservan. Es un detalle curioso que no se haya escogido ilustrar la anécdota de Newton, como cuenta el texto, sino aludir a esta obra que esconde un pensamiento tan profundo.

Otro detalle por parte de la ilustradora es la inclusión en una de las páginas de un elemento a priori fuera del contexto natural, la radio antigua. 


Es otro guiño, quizá surrealista también, rompiendo el espacio natural con un elemento artificial. También es un guiño al autor, que en sus conciertos ofrece unas cuidadas escenografías en las que a menudo aparece el elemento de la radio antigua.

No hay duda de que este álbum es una joya que brilla tanto por el texto como por la ilustración, perfectamente encastrados. Por otro lado, pone de manifiesto el valor del respeto por la Naturaleza, la conexión tan especial que se establece entre los más pequeños y el entorno natural si dejamos que actúen con libertad pero desde el respeto y la admiración. Una joya, como digo, muy recomendable.

La niña que hablaba con los árboles
Ismael Serrano / Mar Blanco
Fridaediciones (actualmente ha cambiado el nombre por el de Mueve tu lengua), 2016

Tapa dura
Medidas  21,5 x 30 cm 
36 páginas.
ISBN: 978-84-946187-4-1
Edad recomendada: 3-6 años.

Ideas de actividades: (ver las actividades comunes)
  • Esta obra se puede leer con música de fondo, música relajante, sonidos de la naturaleza o música instrumental, del estilo a esta que os dejamos a continuación:

  • Sería ideal una lectura dramatizada en un entorno natural, parque, bosque, finca… para dejar que la magia de la Naturaleza nos sirva de atrezzo, de escenario y hasta de actor secundario. Indicar a los alumnos que cierren los ojos, que escuchen los sonidos de la Naturaleza, guiarles para establecer un diálogo interno (o externo) con los seres vivos que los rodean y agradezcan la posibilidad de disfrutarlos, ya que a diario nuestro escenario son las 4 paredes de un aula.
  • En esta línea, podemos comentar con los niños sus experiencias de contacto con la Naturaleza, preguntarles si creen que los árboles pueden realmente hablar y cómo lo hacen. Quizá podríamos acercarles también a la música de Ismael Serrano, a través de las canciones que compuso para un musical infantil que realizó en 2017 y que tiene muchos puntos en común y elementos prestados de La niña que hablaba con los árboles. Se puede escuchar la canción “Todo habla”, incluida en el disco del mencionado musical (Enlace) y debatir sobre la forma en la que todas las cosas nos pueden comunicar innumerables y valiosas ideas.
  • Posteriormente se podría realizar una segunda lectura, de carácter comprensivo, explicando las palabras del campo semántico árbol/naturaleza, haciendo preguntas sobre la lectura y también mostrando y explicando los distintos tipos de árboles, plantas y animales que aparecen en el libro, apoyándonos en tarjetas de imágenes y buscando éstas y otras en el entorno en el que nos encontremos.
  • Podría ser una actividad muy interesante de cara a la primavera, a las excursiones de final de curso, o a la celebración escolar de días mundiales como el del árbol (27 de abril) o del Medio Ambiente (5 de junio), o el de la Naturaleza (que ha sido el 3 de marzo).
  • Si, por el contrario, la lectura la realizamos en otra época del año, podemos realizar actividades con las hojas secas que recojamos en nuestra salida al exterior (fuente):


  • Alguna otra actividad manual relacionada podría ser la elaboración de nuestro propio árbol, como estos:
Fuente


Fuente


  • Otra posibilidad sería conocer un poco la figura de Magritte, explicar la similitud de una de sus obras con una de las ilustraciones del libro y hacer alguna actividad relacionada como esta receta de cocina:
Fuente

  • O este mural:
Fuente



Enlaces de interés: 

Página web del autor (sobre su faceta musical).  

Página web de la ilustradora.

Enlace sobre el musical Oliverio y la tormenta, ligado al libro y a sus autores.







Galatea

3 comentarios :

  1. Nosotros lo compramos nada más salir al mercado. Mi hija se ha identificado con la niña del cuento, y de hecho dice que la niña se llama como ella. Es su preferido, le gusta imitarla y ponerse a hablar con los árboles y las plantas. Un texto muy rítmico que se aprenden los niños enseguida y lo recitan ellos solos. De 10 este cuento lleno de valores y sentimientos de respeto al entorno y la vida.

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    1. Es cierto. Se identifican mucho. Mi niño sale al balcón y dice que va a escuchar a los árboles. Y en el campo o en los parques le encanta abrazarlos y rodearlos. Ellos tienen una gran sensibilidad.

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  2. Muchas gracias por compartir ideas ❤️. Es un libro precioso. Yo lo estoy trabajando para explicar en la biblioteca.

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